30 de Mayo de 1978
UNIDOS EN EL TIEMPO Y EN LA ETERNIDAD
Hijito mío, soy Luigina.
Si pudiera, hijo mío, hacerte por un solo instante partícipe de nuestro Paraíso, todas tus perplejidades desaparecerían al instante. Imagina una oscuridad profunda. intensa, que te rodea por todas partes y que en esa oscuridad no se está bien - la oscuridad es de Satanás y él es su inextinguible fuente y la oscuridad del espíritu es mucho más terrible que la de una noche lóbrega - y luego, repentinamente, un rayo de Luz celeste que rompe la oscuridad en la que estás sumergido para arrojarte en esta paradisíaca luz... Pero, hijito querido, estas son cosas que es difícil haceros comprender a vosotros, que avanzáis por la imaginación, que estáis en camino y el puerto de llegada para ti Don Octavio, está aún lejano…
No estabais ni estaréis solos en la tormenta ya en curso; tú ya sabes que las almas sencillas y humildes no dejan, por iniciativa propia, de cumplir las promesas hechas, y, en virtud de nuestro pacto “unidos siempre, en el tiempo y en la eternidad”, no he distraído mi mirada de tu camino ni un momento y te sigo y te seguiré hasta que llegues al lugar que te espera. Pero ahora está atada a ti la obra que Dios quiere y para la cual ya ha hecho Su elección. Entonces, yo con todos tus amigos del Paraíso os consideramos una sola cosa indisoluble, por tanto nada de temores ni de incertidumbres, pues sabes que a Él no le agradan, y no le agradan porque son manifestaciones de desconfianza y de falta de abandono, mientras Él espera de ti y de los Compañeros más comprometidos una total y perfecta confianza, un total y pleno abandono en Él.
Lo sabes que Él no tiene prisa, pero esto no quiere decir que en Él haya desinterés o descuido, estas son imperfecciones y ¡en Él todo es infinitamente perfecto!
El mal está explotando con la violencia de un huracán, pero pasará
Hijito mío, no te quieras medir a ti mismo ni a tu misión en la tierra con la misma medida con la que mides a los demás, no encontrarías el resultado, pues cada hombre y cada obra tienen una impronta diferente. Dios no se repite jamás, y esto vale para ti y para todos los que en la Asociación Esperanza tienen cometidos y responsabilidades de primer plano.
Hijito mío, tú lo sabes, lo deberías saber, que el mal está explotando con la violencia de un huracán que en su furia arrolla hombres y cosas, así también el huracán que Él tantas veces no sólo te ha anunciado sino te ha hecho ver hasta el fondo del Cáliz con riqueza de detalles para ti muy importantes, pasará, como pasan todos los acontecimientos humanos, y no serán las potencias oscuras del mal, las que de ello saquen las conclusiones sino Él, únicamente Él, supremo Señor del cielo y de la tierra, al que todos se deben someter, amigos y enemigos y al que todos deben servir para su Gloria y para el advenimiento de Su Reino a la tierra.
Hijito mío, créelo: nunca ha estado tan próximo a vosotros el advenimiento del Reino de Dios como en este momento, ánimo, confianza, abandono; como niños pequeñitos estad arraigados en Él, que os mira, que os protege, que os bendice, que os ama, como vosotros en la tierra jamás podréis comprender, pero no es el comprender lo que importa, importa creerlo, creerlo firmemente ; no os dejéis atemorizar por las bocanadas de humo que el enemigo arroja a vuestros ojos.
Víctima, para formar con Él una sola víctima
- Mamita querida, estos hechos nuevos que se verifican en mí, este aumento de sufrimientos ¿cómo explicarlos?
- No creo que necesiten de ulteriores explicaciones, forman parte de tu Cruz. El mal se ensaña y se ensañará cada vez más. Pero ¿No has dicho siempre que el sufrimiento es un don de Dios? Hijito mío, aquí es donde la fe empieza a ser operante y fecunda, si tú crees, aceptas y le das a Él éste tu sufrimiento, entonces serás sacerdote según Su Corazón Misericordioso, es decir, serás el sacerdote que sabe y quiere ser con Él, la Víctima por excelencia, víctima, para formar con Él una sola víctima y así llevar a cabo tu misión de corredentor.
Hijito mío te repito, ánimo, nosotros, los del Paraíso, te estamos cercanos, os estamos cercanos, nuestra intercesión es continua para que la gracia y las bendiciones de Dios, Uno y Trino, de la Virgen Santa, Reina de los Angeles, Reina de las Victorias, desciendan sobre vosotros, sobre la Asociación Esperanza, sobre su Consejo y sobre todos aquellos que por vosotros rezan y os siguen.
Hijito mío, “unidos siempre, en el tiempo y en la eternidad”.
Luigina