21 de Enero de 1976
SANTAMENTE ORGULLOSOS
Escribe:
“El mundo no es Dios, por esto no está en la luz. Oscuridad profunda lo envuelve.
Los hijos de la Luz (que no son del mundo, sino de mi Reino) no pueden hablar, y no deben juzgar como los del mundo.
El papá y la mamá de R.[38] son juzgados por el mundo como infelices y desafortunados, pero por los hijos de la Luz, ¡no!
Los hijos de la Luz pueden intuir que R. es un don, un gran don.
Quien verdaderamente vive de fe comprende qué inestimable misión ha sido confiada a R., amigo predilecto de Mi Corazón Misericordioso, hijo amado y admirado de mi Madre, objeto de las complacencias divinas, R. irradia potencia y gracia en la vida interior de mi Cuerpo Místico, y cuanto más oscura es su misión en la tierra, tanto más grande y resplandeciente es su vida de gloria en el Cielo.
La necedad está en el corazón de quien no ve en la luz de Dios, y la sabiduría está en el corazón de quien ve.
Reconocimiento de Dios
Hijo ¿deben entonces considerarse afortunados los padres de R.?
¡Sí, deben estar santamente orgullosos de ello!
No amargura, no desencantos, no lamentos, sino gratitud y reconocimiento se debe a Dios que pone su mirada sobre R., y por reflejo sobre sus padres y familiares.
Mi bendición y la de la Madre está sobre vosotros y sobre vosotros permanezca.
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[38] Muchacho gravemente disminuido en el físico y dotado de dones sobrenaturales.