6 de Diciembre de 1978

MARIA, REINA DE TODAS LAS VICTORIAS

Escribe, hijo mío, soy Jesús y quiero continuar el discurso interrumpido hace dos días.

Un gran e inigualable tesoro de Mi Iglesia es Mi Madre Santísima, que también es verdadera Madre vuestra y es Reina del Universo, Reina de todas las victorias, Reina del Ciclo y Reina de la Iglesia. Ella ama con un amor semejante al mío y, puesto que por Gracia Ella puede todo lo que Yo puedo, os ama como os amo Yo.

¡Sólo monstruos de una abominable maldad pueden no amar a Mi Madre, que después de Dios es la “primera” del Cielo y de la Tierra, la primera del universo mundo y a la que ninguna criatura podrá jamás igualar eternamente!

Es en esta visual desde donde se debe contemplar a mi Madre, que es la única criatura salida perfecta e Inmaculada del Amor y de la Potencia de Dios Padre Creador, por que es la única que no conoció la común culpa con la que nacen todos los hombres. Jamás perteneció a las potencias oscuras del mal;

no conoció el dominio de Lucifer ni siquiera por un instante, porque en toda la duración de su vida no conoció culpa alguna, ni siquiera la más leve;

su espíritu, su corazón y su no fueron nunca mínimamente rozados por el mal. Ella nació y vivió en un candor perfecto y en una transparencia semejantes en todo y por todo al candor y a la transparencia de Dios Uno y Trino;

por esto, antes aún de que fueran puestos los cimientos de la Tierra y del Mundo Ella era ante Dios el objeto de sus infinitas complacencias.

 

Por Ella fue vencida la muerte y obrada la segunda creación

El Orden y el equilibrio rotos por el pecado de la humanidad fueron recobrados por medio de Ella;

por medio de Ella fue vencida la muerte que había entrado en el mundo y fue obrada la segunda creación, por la cual todo hombre de buena voluntad puede ahora conseguir la finalidad de su creación y de su vida, es decir, alcanzar la Vida eterna.

¿De dónde nace entonces la hostilidad hacia mi Madre?

Del incurable Odio de las Potencias oscuras del mal, porque por Ella se ha cumplido la Justicia Divina con la creación del Infierno, mientras María es la manifestación de la Misericordia Divina, por la cual las almas humanas pueden obtener la salvación eterna:

de aquí que los Celos y la envidia han alcanzado un nivel tal que vosotros, criaturas humanas, jamás podréis comprender, pues la ““soberbia de las Potencias oscuras del Infierno ha sido mortificada en proporción de la gravedad de su culpa y ellas, Por lo tanto, no podrán jamás resignarse al pensamiento de que una criatura humana, tan inferior a ellas por naturaleza, pueda sustituir a Satanás, ahora cabeza de las Legiones rebeldes; ni podrán jamás resignarse tampoco al pensamiento de que el Verbo de Dios se haya “hecho Carne”, es decir, haya asumido una naturaleza humana para unificarla con su naturaleza Divina.

Es un torrente de odio el que ha brotado del Infierno y de él se ha alimentado contra mi Madre y vuestra y contra todo lo que Ella ama y es objeto de su predilección, y más que a cualquier otra cosa a la Iglesia, que Conmigo ha generado, alimentado y alimentará hasta la consumación de los siglos;

de ahí las blasfemias, los insultos y los sacrilegios cometidos contra Ella, la criatura que es complacencia de Dios y esperanza de la humanidad... los hombres no tienen ningún motivo, ni aparente ni real, de odiar a nuestra común Madre, por eso si lo hacen es siempre bajo la apremiante acción diabólica;

María es y será siempre el terror del Infierno y ningún demonio, ni siquiera los jefes, como Lucifer, Satanás o Belzebú, osarán jamás atacar a la Virgen, sino que huirán ante Ella, pero proveen a éste su vil miedo mandando por delante a los hombres más inclinados al mal, igual que el bruto se sirve del niño para su siniestro propósito.

 

María, alba radiante de la Iglesia regenerada

Pero todo esto no puede en lo más mínimo ensuciar la Flor más bella del Ciclo y de la Tierra, que inunda con su esplendor a Ángeles y Santos del Paraíso y sacia con su perfume a los felices bienaventurados Comprensores del Antiguo y del Nuevo Testamento, porque María está puesta al centro de la Trinidad Divina y encierra en sí toda belleza, toda gracia, todo perfume y toda esperanza de los buenos en camino en la tierra, que miran a Ella, Estrella de la mañana, confiados y seguros de no perderse en los tenebrosos laberintos de esta vida terrena.

Si los demonios han inculcado en el espíritu de los réprobos tanta aversión contra María, por otra par te Ella está en el centro de la fe y del amor universal de todos los buenos que confían en Ella, en Ella creen y en Ella esperan, siendo en efecto la Depositaria de todas las esperanzas de los hombres en camino en la tierra.

María es “luz de Luz”, “amor de Amor”, “vida de Vida”; es Retoño brotado en medio de la Trinidad Divina, es “árbol de la vida” que despunta, crece y expande sus ramas fecundas en el mundo entero y las almas redimidas con la Sangre de su Sangre, justamente la llaman e invocan Madre, y constituye el ornamente más bello y precioso de la Casa del Padre.

Ella os custodie, os salve y os guíe en las tinieblas cada vez más densas que envuelven la Iglesia, porque Ella será el alba radiante de Mi Iglesia regenerada y arco de la nueva Alianza después de la purificación.

En tus tribulaciones, hijo mío, mira a María y nunca quedarás defraudado; te bendigo y contigo bendigo a todos los que te son queridos ahora y siempre. Amén.

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