30 de Mayo de 1978

EL DOGMA DE LA COMUNION DE LOS SANTOS

ES COSA ESTUPENDA Y MARAVILLOSA

Escribe hermano Don Octavio, soy Madre Margarita.

Leyendo tus mensajes las almas sencillas y humildes no necesitarán hacer ningún esfuerzo para aceptar todo lo que en ellos se dice, pero otras muchas deberán fatigarse para creer, la mayoría no creerá nada, y esto a causa de su presunción, pero tú, hermano mío, no te preocupes, solamente no te olvides que el camino terreno es prueba, este pensamiento te servirá a ti y a todos los buenos como la clave indispensable para descubrir siempre nuevas fuentes de luz y de gracia.

Don Octavio, sirva para ti y para tus hermanos, para D., D. P., F., M., y para todos los demás de buena voluntad y de fe viva y genuina por los Sres.C. que con vosotros han estado y están envueltos en la tormenta en curse, tened todos confianza, total confianza en Aquel que os precede y os guía en este vuestro camino, tened confianza también en nosotros, que somos hermanos y amigos vuestros que ya hemos llegado a la Casa del Padre común.

Dilo a todos, y no te canses nunca de repetirlo y de insistir que el Dogma de la Comunión de los Santos es cosa estupenda y maravillosa, por su naturaleza y por los efectos que produce, jamás pensados por vosotros. Hermano mío, la prueba a la que estáis sometidos os parece grande y casi insostenible, en realidad es grande, pero si vosotros la pudierais ver en los maravillosos efectos que produciría en tantas almas, no sólo no os lamentaríais sino que la pediríais aún mayor.

 

Tened miedo de una sola cosa, ¡el pecado!

Tú hermano don Octavio, sientes en el interior de tu corazón impulsos de rebelión ante lo que tú juzgas triunfo de la iniquidad, pero recuerda que tanto se te ha dicho en relación con la incesante lucha entre las potencias de las tinieblas y las potencias de la Luz y tantas veces se te ha asegurado que las primeras no prevalecerán sobre las segundas. Y para conservar tu espíritu sereno y en paz, a pesar de que la lucha se hace más feroz, debes creer en la absoluta invulnerabilidad de Él y de todos aquellos que en Él y con Él son una sola cosa.

Caminad hacia adelante serenos y confiados, atentos y sensibles todo signo Suyo, deseosos de prevenir, si es posible, cualquier deseo Suyo. A Él le agrada esta diligente atención a cualquier impulso de su Divina Voluntad.

No será ni es vano ni inútil recordaros lo que en innumerables ocasiones se os ha sugerido: la Humildad. Tened miedo de una sola casa: el pecado y en particular del pecado causa de todos los males, el pecado de soberbia, de presunción. Todos somos siervos inútiles y de esta realidad debe estar impregnada vuestra alma, vuestro corazón, vuestro espíritu; sin humildad, profunda humildad, todo lo que como instrumentos elegidos estáis construyendo, seria vano e inútil.

Don Octavio, yo te repito como en el mensaje precedente que, por aquel lazo que nos ha unido en vida, pido al Omnipotente Dios que te bendiga y contigo bendiga a la Asociación Esperanza, D., D. P., F., M., y a todo el Consejo de administración que con buena voluntad dirigen la Asociación, además no puedo olvidar a G. y M.C. con sus hijos.

Madre Margarita

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