3 de Diciembre de 1976

PASTORAL  QUE HAY QUE  REVISAR

Hijo mío, escribe.

Yo, Jesús, soy Dios, soy infinitamente sencillo, amo la sencillez; quiero la sencillez en cada una de las almas y quie­ro también la sencillez en Mi Iglesia y en las estructu­ras de Mi Iglesia, muchas de las cuales serán reestructuradas.

Hijo mío, para las Iglesias locales o Diócesis serán esenciales tres estructuras:

 

Estructuras Indispensables que un Pastor santo debe procurarse para su Iglesia

1. - Un seminario donde se recogerán los escogidos para el sacerdocio.

Será un lugar en el que se acogerán los ‘llamados’ por sacerdotes santos; serán encaminados a la piedad profunda y al estudio, naturalmente en un clima de gran fe, sin ninguna concepción materialista, sin relajamiento, sin anarquía.

2. - Será necesario para el Pastor que tiene a su cuidado la salvación de la grey a él confiada, una comitiva de sacerdotes que estarán adiestrados a liberar las almas presas de las potencias del mal, según el precepto dado por Mí a mis Apóstoles: “Andad, predicad el Evangelio y arrojad los Demonios”.

Los Pastores de almas rehaciéndose al Evangelio debe­rán ser los primeros en bendecir a los endemoniados; presidirán esa formación de sacerdotes delegados para este oficio. Los sacerdotes elegidos deberán ser los mejores, animados de espíritu de fe, de piedad, de mortificación.

A esta actividad se podrá agregar la enseñanza religiosa y la dirección de una escuela toda especial para Di­rectores Espirituales.

3. - Será también estructura necesaria, una comisión a quien se pedirá la labor de la asistencia; los miembros de esta comisión serán buenos y santos laicos.

Tal comisión estará presi­dida por el Obispo directamente o por medio de una persona delegada por el Obispo y ninguno de sus miembros abusará de la confianza puesta en él; será escrupulosa en administrar los bienes de los pobres, por­que el defraudar al pobre es pecado muy grave que será castigado por Mí aún en esta vida terrena.

Toda estructura vale si valen las personas de que está compuesta; si una casa se construye con material ina­decuado o con mortero carente de cemento, la casa se derrum­ba.

La primera gran preocupación de un Pas­tor de almas por consiguiente, será la de construir su Iglesia sobre cimientos sólidos y con materiales resistentes y buenos, esto es, ha­cerse rodear de sacerdotes santos; formará así un cen­tro de fermentación capaz de mover y elevar a toda la masa.

Esto debe hacer un Obispo si quiere ser coherente con su gran mandato.

 

El grano de trigo está bajo tierra y debe morir

¿Qué cosa he hecho Yo, Jesús, al comienzo de mi vida pública?

Me escogí mis Apóstoles y no es ciertamente al azar como Yo los he escogido; Dios nunca obra al azar, Dios obra siem­pre por un fin bien preciso, nunca movido por cálculos mezquinos, como con tanta frecuencia hacéis vosotros hombres, y esta falta de recta intención lleva a Pastores y sacerdotes fuera del carril.

¡Oh hijo mío, muchos se escandalizarán y no querrán, creer que en Pastores y sacerdotes falte la recta intención... pero cuántas acrobacias para escalar el poder, cuántos hábiles escaladores que no piensan que tarde o temprano podrían ser precipitados en el vacío!

Hijo mío, si la situación de Mi Iglesia ha llegado a una crisis tan grande, no hace falta creer que sea imputable sólo a determinadas categorías; en medida y proporción diferente, los fieles, los sacerdotes y los Obispos, tienen su parte de respon­sabilidad.

Hijo mío, ha llegado la hora, el grano de trigo está ba­jo la tierra y debe morir; de él brotará un debilísimo tallo que con el tiempo se hará fuerte y robusto y llevará a maduración el grano en abundancia.

Dilo, hijo mío, que la hora está cercana. Repeti­damente te he dicho que ninguno debe ser cogido por sorpresa. Repeti­damente te he dicho que queriendo Yo que todos se salven, todos deben saberlo y todos deben prepararse con la peniten­cia y la oración, porque si no os convertís y no hacéis pe­nitencia, os digo que todos pereceréis.

Hijo mío, ámame cada vez más, ofrécete a ti mismo a Mí con lo que tienes, con lo que eres.

Te bendigo y contigo bendigo a todos aquellos que me aman.

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