15 de Noviembre de 1975

SOY HOMBRE PECADOR

Te creo, oh Jesús mío, Uno, con el Padre y con el Espíritu Santo en la Unidad de naturaleza, esencia y de vo­luntad y en la Trinidad de personas.

Jesús, dame una correspondencia sensibilísima e in­mediata, generosa, valerosa y perseverante.

Jesús, tómame de la mano y arrástrame donde, como y cuando quieras Tú. Sé en mí fermento de transformación sobrenatural, de purificación, día y noche pero especialmente en la Santa Misa.

Jesús mío, ¡acéptame como soy para que volverme como Tu quisieras que yo fuera! Enséñame tus caminos y condúceme por ellos.

Jesús, sé Tú quien dirija mis pasos en la realización de tu Voluntad.

Revélame, oh Señor, tus pensamientos y tus deseos, y ayúdame a ponerlos en práctica en la vida de cada día.

Sé Tú, oh Jesús, en mí en el creer y en esperar, en amar y confiar; se Tú en mí en el callar y aceptar, en el sufrir y ofrecer. Sé Tú en mí en el rezar y adorar, en el hablar, en el vivir en mí.

Jesús mío, auméntame sin límites la fe, la esperan­za, la caridad; acrecienta ilimitadamente la sabiduría, la justicia y la fortaleza, la piedad, el temor de Dios y la tem­planza.

Jesús, dame sin medida la seguridad y la confianza, la humildad y el arrepentimiento, el abandono y el espirita de mortificación y de obediencia, de pobreza y de pureza.

Revive en mí, o Jesús, tu paciencia y mansedumbre, tu clemencia.

Jesús mío, ten piedad de mí: soy hombre peca­dor.